Drogba un embajador de la vida
La final de la Champions no premió a quien más buscó la victoria, es cierto, pero fue un acto de justicia con un futbolista colosal y un personaje de dos orillas, comprometido entre dos mundos, África y Europa, la miseria y el lujo. Nacido en Costa de Marfil y criado en Francia desde los cinco años, ha hecho esfuerzos por no desclasarse, a pesar de las riquezas con las que lo ha agasajado Roman Abramovich. El último de ellos, la participación en la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, el pasado año, para depurar las responsabilidades de una cruenta guerra civil en su país. Antes hubo más, muchos más. Como capitán de la excepcional selección marfileña, utilizó la rueda de prensa posterior al partido que clasificaba a su país por primera vez para un Mundial para pedir paz, una tregua, a quienes luchaban y devastaban las aldeas. Hizo que toda la selección formara para dar el mensaje. Días después, se decretó un alto el fuego. Sucedió en 2005 y Costa de Marfil to...