21 de mayo de 2008

Manchester United Campeon de la Champions League 2008


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¡Vaya Final! Se le recordará por mucho tiempo. Fue cardíaca, inesperada y terminó con un Campeón tan afortunado como desafortunado el Subcampeón.
Falló Ronaldo, falló Drogba y falló Terry. La lluvia influyó y también Van der Sar, quizá el mejor portero del mundo con 37 años. El Estadio Luzhniki la vibró como nunca, con un ambiente que no se olvidará pronto.
A pesar del empate inicial, el primer tiempo fue casi todo del Manchester United. Al principio, cuando el encuentro estaba muy trabado, eran los "Red Devils" los que controlaban el ritmo gracias a la recuperación de Carrick y Scholes y la velocidad por la banda derecha de Hargreaves. Ashley Cole, superado y Malouda, poco solidario, no podían detenerlo.
Así, el gol de Cristiano Ronaldo le puso justicia al resultado. Aunque el portugués casi no había tocado la pelota, demostró que los grandes jugadores sólo necesitan una oportunidad clara. Su remate fue un libro de texto, así como el centro de Wes Brown.
A partir del gol, el partido se transformó. El Chelsea de pronto se acordó que estaba en la cancha y buscó empatar. A pesar de ello, seguían siendo los "Red Devils" los que sacaban la mejor parte. Tras un atajadón de Van der Sar luego de un mal despeje de Ferdinand, Cristiano Ronaldo, más participativo, encabezó un contragolpe que salvó Cech en dos ocasiones.
La clave seguía siendo la media cancha. Ballack era demasiado lento, Essien no encontraba el ritmo y Joe Cole era un turista. Del otro lado, Carrick y Scholes, sin ser brillantes eran más efectivos.
Lo que necesitaba el equipo de Avram Grant era un golpe de suerte, y lo encontró tras un rebote de Ferdinand a tiro de Malouda. El empate marcado por Lampard fue un impulso anímico y le cambió la cara al partido.
Para el segundo tiempo, Grant demostró que es mejor técnico de lo que se creía. Sin modificar jugadores, hizo el cambio clave del encuentro: adelantó a Essien abriéndolo por la banda derecha y dejó a Makelele solo en la recuperación. El ghanés nulificó por completo a Cristiano Ronaldo y empezó a acarrear el balón al frente. Con Rooney desaparecido, el francés no tuvo problema en neutralizar a Tévez.
Eso permitió que Ballack jugara más libre y Joe Cole tomara más contacto con el balón. Con Lampard cada vez más sólido y Drogba hecho un demonio, el Chelsea pasó a dominar por completo el partido. El Manchester, al que usualmente le gusta recuperar la pelota a unos 15 metros de la línea final, de pronto se vio encerrado en el área tirando pelotazos. Justo el peor escenario posible para los de Sir Ferguson.
Además, los "Blues" eran muy superiores físicamente. Así, el gol parecía inminente… pero nunca cayó. ¿Por qué? La suerte que tuvo Lampard en el primer tiempo no la recibió Drogba en el segundo. Varias veces se quedó cerca, con un tiro al poste incluido. Y, para más preocupación, la condición física se empezó a emparejar y el Manchester llegó mejor al tiempo extra.
Y siguió la mala fortuna del Chelsea a pesar del buen criterio de su técnico. La entrada de Kalou refrescó la banda izquierda y lo hizo más peligroso, pero en el minuto tres del tiempo extra los "Blues" pudieron haber sentenciado, pero tras una gran jugada colectiva, Frank Lampard mandó la pelota al poste.
A pesar de que ambos equipos tuvieron buenas oportunidades, los entrenadores usaron esos primeros 15 minutos para cambiar el parado de sus equipos. En Chelsea entró Anelka por el agotado Joe Cole, aunque sin cambio táctico. En Manchester, Ferguson sacó por fin al inefectivo Rooney para poner a Nani, y cambiar el 4-4-1-1 que estaba usando por un 4-1-3-1 que se veía más lógico.
Pero la estrategia no sirve cuando las piernas fallan. En el segundo tiempo extra, los dos equipos ya no podían más. Además, empezó a llover, lo que aceleró la pelota. El cansancio provocó una cámara húngara que acabó con la expulsión de Drogba. Muy tarde para modificar el desarrollo del partido, aunque el Chelsea se quedó sin uno de sus mejores tiradores de penales.
¿Habrá sido esencial su ausencia? Quizá la historia hubiera sido distinta de haber estado el marfileño. Pero al final fue la lluvia quien decidió que el Chelsea mantuviera esa terrible mala suerte. Tras la falla de Cristiano Ronaldo, cuya soberbia estuvo a punto de hacerle perder el título a su equipo, el resbalón de Terry dejó preparado el script.
Después, todo fue cuestión de tiempo.

Via Yahoo



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